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Orden de San Agustín

¿Qué es la Orden de San Agustín?

La Orden de San Agustín, también conocida como Agustinos, es una orden mendicante de la Iglesia Católica fundada en 1244 fruto de la unión de varios grupos ereméticos de la región de la Toscana, en Italia, que seguían la Regla de San Agustín, dictada por Agustín de Hipona en el siglo V. También se les conoció históricamente como la Orden de los Ermitaños de San Agustín, abreviado OESA.

La orden ha difundido internacionalmente la veneración de la Virgen María bajo el título de Nuestra Señora del Buen Consejo.

Historia de los Agustinos

Antecedentes de la Orden de San Agustín

Agustín de Hipona, llevó una vida monacal en comunidad en la que los votos religiosos no eran obligatorios. San Agustín no hizo una virtud de la pobreza, sino del compartir, una forma de vida llevó a otros a imitarla. Las instrucciones para su orientación se encontraban en varios escritos de Agustín, especialmente en De opere monachorum.

Entre los siglos V y VI este estilo de vida se expandió de África a Europa gracias monjes y clérigos que huían de la persecución de los vándalos, un pueblo bárbaro originario de Europa central. Esta nueva forma de vida fue seguida por el clero de las catedrales continuó en varios lugares de Europa durante siglos.

A partir del año 1000, el fervor de esta vida decayó y el clero de las catedrales comenzó a vivir de forma independiente. Desde entonces, aunmentó del interés en la forma más estricta de vida clerical. Se establecieron varios grupos de canónigos bajo diversas disciplinas, todos con la Regla Agustina como base. Ejemplos de ello fueron la Congregación de canónigos de Rávena, fundada por el Beato Pedro de Honestis alrededor del año 1100, así como los Norbertinos.

Las instrucciones contenidas en la Regla de San Agustín formaron la base de la Regla que, de acuerdo con el decreto del Sínodo de Letrán de 1059, fue adoptada por los canónigos que deseaban practicar una vida apostólica común, de ahí que recibiesen el nombre de Canónigos Regulares de San Agustín.

Las primeras comunidades Agustinas

Alrededor del comienzo del siglo XIII, surgieron muchas comunidades eremíticas, especialmente en los alrededores de Siena, Italia. Éstas eran a menudo pequeñas y estaban compuestas por laicos, careciendo de la orientación clerical de los cánones. Su espíritu fundacional era llevar una vida en soledad y penitencia, aunque con el tiempo, algunas de las comunidades adoptaron una forma de vida más externa. A medida que el número de ermitaños aumentaba, la asistencia al clero local para proporcionar atención espiritual a sus vecinos se convirtió en una parte más importante de sus vidas. Así, en 1223 cuatro de las comunidades de Siena se unieron en una asociación informal, que había aumentado a trece en cinco años.

Los Agustinos a partir del IV Concilio de Letrán

El IV Concilio de Letrán de 1215 emitió un decreto para organizar estos pequeños grupos de religiosos, exigiéndoles que vivieran en comunidad, que celebraran capítulos electivos, que estuvieran bajo la obediencia de un superior mayor y que adoptaran una de las Reglas de vida comunitaria aprobadas por la Iglesia.

Los frailes agustinos surgieron como parte del movimiento mendicante del siglo XIII, una nueva forma de vida religiosa que buscaba llevar los ideales religiosos de la vida monástica a un entorno urbano que permitiera a los religiosos servir las necesidades del Pueblo de Dios en una capacidad apostólica.

En 1243 los ermitaños toscanos le pidieron al Papa, Inocencio IV, que los uniera a todos como un solo grupo. Inocencio IV emitió una bula que exhortaba a estos ermitaños a adoptar “la Regla y forma de vida del Beato Agustín”, a profesar esta forma de vida agustiniana de una manera que ellos mismos decidieran con respecto a un carisma y apostolado específicos y a elegir un Prior General. La bula también nombró al cardenal Riccardo Annibaldi como su supervisor y guía legal.

La unión de los Agustinos

En julio de 1255, el Papa Alejandro IV emitió otra bula para ordenar a un número de agrupaciones religiosas que se reunieran con el propósito de ser amalgamadas en una nueva Orden de Ermitaños de San Agustín. Los delegados se reunieron en Roma en marzo de 1256, lo que dio lugar a una unión. Lanfranc Septala de Milán fue nombrado primer Prior General de la recién constituida Orden. Se adoptó como hábito religioso común la túnica negra con cinturón de los ermitaños toscanos.

Posteriormente, se redactaron constituciones especiales para el gobierno de la Orden los Agustinos en la misma línea que los dominicos y otras órdenes mendicantes. Algunas de estas fueron la existencia de un general elegido por el capítulo, provinciales para gobernar en los diferentes países con asistentes, definidores y visitantes. De igual modo se permitía el consumo de carne cuatro días a la semana.

Los Agustinos en América

Tras el descubrimiento de América, los Agustinos fueron la tercera orden religiosa en llegar al continente tras los dominicos y franciscanos. Su principal obra en América fue la construcción de templos con un estilo que mezclaba características arquitectónicas indígenas con otras europeas, aunque también jugaron una labor importante en la evangelización del continente.

En los próximos días iremos ampliando la información sobre la Orden de los Agustinos. ¡No te lo pierdas!

Fuentes y referencias: