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Misticismo

Aquí no solo pretendemos que comprendas qué es el misticismo, sino que también pretendemos mostrarte personajes míticos, ejemplos de poesía mística o su relación con corrientes como el ascetismo.

El misticismo

¿Qué significa místico?

Según la RAE, la palabra místico tiene varias acepciones, pero las que aquí nos interesan son las relacionadas con la religión. Así vemos que la definición de la palabra místico está en relación con una persona que se dedica a la vida espiritual, pero también comprende una expresión literaria de la experiencia de lo divino.

¿Qué es el misticismo?

El misticismo, a grandes rasgos y de manera resumida, podría definirse como el estado en que el alma se une con la divinidad, por lo que se trata de un término presente en todas las tradiciones religiosas del mundo, si bien es cierto que su significado ha ido variando con el tiempo.

Por tanto, una persona mística sería aquella que es capaz de conseguir un estado que les permite alcanzar la gracia divina en conexión directa con Dios.

Orígenes del misticismo

La etimología de la palabra misticismo hay que buscarla en la antigua Grecia. En el mundo helenístico el término mystes hacía referencia a diferentes rituales religiosos como los misterios eleusinos y una persona mística era una persona iniciada en la religión.

Para los primeros cristianos el misticismo hacía referencia a una dimensión bíblica, otra litúrgica y una tercera espiritual. La primera hacía referencia a la interpretación de las Escrituras, la litúrgica al misterio de la eucaristía y la espiritual a la contemplación de Dios.

En el cristianismo, el misticismo suele estar relacionado con la santidad y suele ir acompañado de milagros y fenómenos paranormales tales como apariciones y la capacidad de percibir información a partir de otros medios diferentes a los sentidos de la vista, el gusto, el olfato, el tacto o el oído. Tampoco hay que olvidar que en el cristianismo existe un tipo de literatura denominada mística y que habla sobre este tipo de fenómenos. Una de las máximas exponentes del género es Santa Teresa de Jesús.

El misticismo cristiano

En la religión cristiana, la unión con la divinidad se conoce con el término de éxtasis y se trata de una experiencia que solo depende de Dios. Solo Él decide a quien le concede tal honor, durante un breve período de tiempo y, generalmente se trata de un hecho que deja huellas físicas, tales como huellas u otro tipo de heridas.

Desde la Antigüedad Tardía hasta la Edad Media, los cristianos usaban la oración para contemplar tanto la omnipresencia de Dios en el mundo como a Dios en su esencia. El éxtasis del alma , o el éxtasis, en la contemplación de Dios fue calificado por San Bernardo de Claraval, la principal autoridad mística del siglo XII, como un “matrimonio espiritual”. En el siglo XIII, el término unio mystica —en latín “unión mística”— se usó como sinónimo. Durante el mismo período, se amplió la gama de objetos de contemplación para incluir la Pasión de Cristo, visiones de santos y recorridos por el cielo y el infierno.

A mediados del siglo XIX, después de que el movimiento romántico cambiase la percepción del pensamiento religioso de la teología a la experiencia individual, apareció un creciente interés por el ecumenismo que llevó a la invención del término misticismo y su extensión a fenómenos comparables en las religiones no cristianas. La competencia entre las perspectivas teológicas y científicas desembocó en un compromiso en el que la mayoría de las variedades de lo que tradicionalmente se había llamado misticismo fueron descartadas como simples fenómenos psicológicos.

Desde entonces, solo una variedad, que apuntaba a la unión con lo Absoluto, el Infinito o Dios, y por lo tanto la percepción de su unidad esencial o unidad, se consideraba que era genuinamente mística.

El misticismo en otras religiones

La complejidad del registro histórico se multiplica exponencialmente si ponemos nuestra atención en otras tradiciones religiosas como el budismo como la Cábala esotérica hebrea. El misticismo judío que se originó en el siglo XII, enfatizaba la nada por encima de la unidad, pero la noción de unidad en sí misma tiene muchas variedades tanto en el cristianismo como en el hinduismo. Estos hechos son inconsistentes con la postulación de una sola unidad que los místicos en todas partes experimentan o perciben.

Más bien, los datos apoyan una interpretación psicológica con respecto a la tendencia de la mente a unificar sus contenidos de diferentes maneras, lo que resulta en experiencias ligeramente diferentes en diferentes ocasiones. Los místicos no experimentan ni perciben una unidad objetivamente existente; más bien formulan sus propias unidades de experiencias de diferentes maneras.

La concepción tradicional del misticismo fue finalmente abandonada por los académicos en la década de los 70 del siglo XX. Desde entonces, algunos estudiosos han rechazado la categoría de misticismo como ficción, mientras que otros la han ampliado para abarcar todos los usos religiosos de estados alternativos de conciencia.

En los próximos días iremos ampliando la información sobre el misticismo. ¡No te lo pierdas!

Fuentes y referencias: