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El donatismo

Otro de los movimientos cismáticos a los que San Agustín hizo frente, además del maniqueísmo y el pelagianismo, fue el donatismo. El movimiento de los seguidores de Donato, fundador de la “Iglesia de los Santos”, se caracterizaba por la invalidación de los sacramentos, ya que consideraban al hombre un pecador y por tanto no era apto para administrarlos, lo que invalidaba el propio sacramento.

Donatismo
San Agustín y los donatistas. Carle van Loo.

¿Qué es el donatismo?

El donatismo fue un movimiento religioso cismático, considerado una herejía por la Iglesia cristiana, fundado por Donato Magno, obispo de Cartago, en el siglo IV d. C. y que encontró importantes adeptos en el norte de África.

Pero, ¿en que consistía el donatismo?

Características del donatismo

Uno de los principios fundamentales del donatismo consistía en considerar que la Iglesia era una comunidad separada del Estado sin necesidad de implicarse en los asuntos civiles.

Antes de continuar conviene recordar que las jerarquías eclesiásticas de la época tenían una importante relevancia dentro de la vida civil. Tanto es así que los jerarcas de la Iglesia intervenían en asuntos relacionados con el derecho de la familia como las herencias, asuntos matrimoniales, educación de los hijos e, incluso, pactaban con las autoridades civiles el gobierno de la ciudad.

Los donatistas pensaban que los asuntos civiles pertenecían a un rango inferior que los que les estaban reservados a los miembros de la jerarquía de la iglesia. Por tanto, los obispos y sacerdotes que se mezclaban con ellos no estaban capacitados para administrar sacramentos y pedir obediencia a sus fieles. De hecho, según los seguidores de Donato, cualquier fiel podía indagar en la vida de un eclesiástico y decidir si era digno de obediencia y disciplina.

Donato de Cartago. El Fundador

El fundador del donatismo fue Donato Magno, quien vivió en el siglo IV en el norte de África. Es muy poco lo que se sabe de su vida. Aparece citado en unos documentos eclesiástico del año 313 en los que se le acusa de rebautizar a unos sacerdotes que para evitar la persecución de Diocleciano habían decidido adorar a los antiguos dioses romanos.

Para Donato y sus seguidores estos sacerdotes “conversos”, llamados por ellos traditores, no podían volver a ser ordenados si no se volvían a bautizar.

El donatismo y San Agustín.

A los donatistas San Agustín los combatió mediante sus obras literarios y sermones, los cuales conocemos porque muchos quedaron recogidos en sus obras. Debido al éxito que consiguieron entre la población, los donatistas suponían un grave peligro para los cristianos y no solo por que su doctrina fuese diferente a la católica, sino porque poseían una rama armada, los llamados circumcelliones, que atemorizaban a la población.

Para hacer frente al donatismo, San Agustín escribió multitud de obras. Algunas se han perdido o no han llegado hasta nuestros días. También tenemos noticias de multitud de conferencias y exposiciones públicas, algunas ante obispos o ante el emperador con la intención que interviniesen contra los herejes.

Tal fue el papel de San Agustín contra los donatistas que cuando se produjo alguna reunión de obispos católicos con la intención de dialogar con los seguidores de Donato, San Agustín fue el encargado de defender las tesis católicas, utilizando argumentos teológicos que serían recogidos en obras como “Breviculus conlationis cum Donatistis“, “De unitate ecclesiae” o “De Bautismo“, en la que se recogía estas conocidas palabras: “Cuando Pedro bautiza, bautiza Cristo; si incluso cuando Judas bautiza, bautiza Cristo“.

Finalmente, San Agustín vio recompensados su esfuerzos y el emperador Horacio se convenció de los peligros que conllevaban los donatistas en el norte de África, ante lo cual decidió prohibir las actividades de esta secta mediante un edicto emitido en el año 412.

Los circunceliones

Como hemos visto en el apartado anterior los donatistas contaban con un grupo armado, los circunceliones. No existe consenso entre los investigadores sobre el origen de este grupo, hay quien piensa que se trataba de trabajadores del campo en el norte de África, pero no hay nada seguro.

Desde el siglo IV hasta el siglo VII los circunceliones fueron donatistas y actuaban al margen de la ley. Armados con palos en un primer momento, después con armas más sofisticadas, liberaban esclavos, actuaban de manera violenta bajo el pretexto de vengar injurias o declaraban solventes a morosos.

Fuentes y referencias: