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Arrianismo

¿Cuál es el autor del arrianismo?
Retrato de Arrio

¿Qué es el arrianismo?

Dentro del cristianismo, el arrianismo es una doctrina cristológica no trinitaria que defiende que Cristo fue creado por Dios y, por tato, era diferente a Él.

¿Cuándo surge el arrianismo?

La doctrina fue formulada a principios del siglo IV por el presbítero alejandrino Arrio y obtuvo gran popularidad en buena parte del Imperio Romano Oriental y Occidental, incluso a pesar de que el Concilio de Nicea lo denunciara como herejía en el año 325.

La doctrina del arrianismo

¿Cuál es la principal diferencia entre  arrianismo y catolicismo? A menudo se considera que el arrianismo es una forma de teología unitaria porque enfatiza la unidad de Dios en contraposición a la noción de la Trinidad, la doctrina de que tres personas distintas —padre, hijo y espíritu santo— están unidas en una Deidad.

La premisa básica de Arrio era la unicidad de Dios, quien por si solo es autoexistente —no depende de su existencia de ninguna otra cosa— e inmutable. Según Arrio, el Hijo, que no es autoexistente, no puede ser, por lo tanto, el Dios autoexistente e inmutable. Porque el Dios Padre es único, no se puede compartir ni comunicar. Debido a que la Deidad es inmutable, el Hijo, que es mutable, debe, por lo tanto, ser considerado una criatura que no ha sido creada de la nada y ha tenido un comienzo. Además, el Hijo no puede tener conocimiento directo del Padre, ya que el Hijo es finito y su orden de existencia es diferente.

Para los contrarios a esta doctrina, entre los que se encontraba de manera muy destacada el obispo San Atanasio, la enseñanza de Arrio redujo al Hijo a un semidiós, reintrodujo el politeísmo —ya que la adoración al Hijo no fue abandonada— y socavó el concepto cristiano de la redención, ya que solo se podía considerar que el que era verdaderamente Dios había reconciliado a la humanidad con la divinidad.

Historia y evolución del arrianismo

En 325 se celebró el el Concilio de Nicea para intentar resolver la controversia. El consejo condenó a Arrio como hereje y emitió un credo para salvaguardar la creencia cristiana “ortodoxa”. En Nicea se habló sobre todo del término “Consubstanciabilidad”, acuñado por Tertuliano para hacer referencia a que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo son el mismo ser. El término consubstanciabilidad proviene del griego homoousios, que significa de la misma esencia.

Con la consusubstanciabilidad se pretendía dejar claro que todo lo que es el Padre, es completamente divino y así echar por tierra la principal teoría del arrianismo. Sin embargo, esto fue solo el comienzo de una disputa prolongada.

De 325 a 337, o lo que es lo mismo, desde que se celebró el Concilio de Nicea hasta que murió el emperador Constantino, los líderes de la Iglesia que habían apoyado a Arrio fueron exiliados después de que el Concilio de Nicea intentara regresar a sus iglesias y lugares y desterrar a sus enemigos.

Del 337 a 350 se dio la paradoja de que Constancio, cristiano no arrianos, era emperador en Occidente, mientras que Constancio II, cristiano arrianos, lo en el este. Para intentar solucionar la controversia, se celebró un concilio en Antioquía en el 341, se emitió una afirmación de fe que omitió la cláusula de consubstanciabilidad. Un año después se celebraba otro concilio en Sardica, la moderna Sofía, pero ninguno de los concilios logró nada.

En 350 Constancio se convirtió en el único gobernante del imperio, y bajo su liderazgo, los arrianos más radicales declararon que el Hijo era “diferente” —anomoios— del Padre, incluso consiguieron que sus opiniones fueran respaldadas en Sirmium en 357, pero su extremismo estimuló a los arrianos moderados, quienes afirmaban que el Hijo era “de sustancia similar” —homoiousios— a la del Padre. Constancio al principio apoyó a los radicales, aunque pronto cambió de opinión y apoyó a los moderados, liderados por Acacio, quien defendía que el Hijo era “como” el Padre. Además, sus puntos de vista fueron aprobados en 360 en Constantinopla, donde todos los credos anteriores fueron rechazados; el término ousia —sustancia o cosas— fue rechazado, emitiéndose una declaración de fe declarando que el Hijo era “como el Padre que lo engendró”.

Después de la muerte de Constancio en el 361, la mayoría cristiana no arriana de Occidente consolidó en gran medida su posición. La persecución de los cristianos no arrianos llevada a cabo por el emperador arriano Valente (364-378) en Oriente y el éxito de la enseñanza de San Basilio el Grande de Cesarea, San Gregorio de Nisa y San Gregorio de Naziancio llevaron a la mayoría homoia de Oriente a un acuerdo fundamental con los partidarios de lo acordado en el Concilio de Nicea.

Cuando los emperadores Graciano (367-383) y Teodosio I (379-395) asumieron la defensa de la teología no arriana, el arrianismo colapsó. En 381 un segundo concilio ecuménico se reunió en Constantinopla. El arrianismo fue proscrito y se aprobó una declaración de fe, el Credo de Nicea.

Sin embargo, eso no acabó con el arrianismo en el imperio de manera inmediata. Mantuvo seguidores dentro de algunos grupos, sobre todo de algunas tribus germánicas, hasta finales del siglo VII.

El arrianismo visigodo

Uno de los lugares en los que mejor se conoce el arrianismo es la península Ibérica. Pero para un visigodo ser arriano no era una mera cuestión religiosa, sino un signo de identidad. El convertirse al catolicismo significaba dejar de ser visigodo y convertirse en romano.

Durante los siglos IV, V y VI el catolicismo y la herejía de arriano coexistieron de manera pacífica, pues la invasión visigoda de Hispania no comportó la intransigencia religiosa, incluso se piensa que fue la única zona que sufrió una invasión de pueblos germanos que permitió a la población continuar con sus creencias previas.

Arrianismo e Islam

Con la invasión musulmana de la península Ibérica en el siglo VIII convivieron durante un tiempo el arrianismo y el Islam. Aunque el rey visigodo Recaredo abandonó el arrianismo para convertirse al catolicismo en el 587 durante el III Concilio de Toledo, varios historiadores consideran que los seguidores del arrianismo no desaparecieron, es más apoyarían a Witiza en la guerra civil que se desencadenó entre los partidarios de este y del rey don Rodrigo. Esta desunión fue aprovechada por los musulmanes para hacerse con el control de Hispania en el 711.

El arrianismo y la filosofía griega

El arrianismo recibió un importante influjo de la filosofía griega, dicha relaciónexplica su rápida difusión y la acogida favorable que encontró entre los intelectuales racionalistas impregnados de helenismo. Las consecuencias del Arrianismo para la fe cristiana defendida por los paladines de la trinidad eran graves y afectaban al dogma de la Redención, que habría carecido de eficacia si el Verbo encarnado —Jesucristo— no fuera verdadero Dios.

La Iglesia de Alejandría pronto se dio cuenta del problema y, tras intentar disuadir a Arrio de su error, procedió a condenarle en un sínodo de obispos celebrado en Egipto en el 318. Pero por entonces el arrianismo se había convertido ya en un problema de dimensión universal que requirió la convocatoria del primer concilio ecuménico de la historia cristiana, el Concilio de Nicea.

El semiarrianismo

Este término no hacía a una nueva doctrina o herejía concreta, sino a una actitud difusa defendida por personas o grupos disidentes en el conjunto de las discusiones trinitarias del siglo IV, es decir, a quienes, sin ser propiamente arrianos, tampoco seguían plenamente los postulados católicos. Si el arrianismo consiste en la negación de la consustancialidad del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, a grandes rasgos, se puede definir a los semiarrianos como aquellos que ofrecen algunas dudas acerca de esta verdad del dogma católico, diciendo que el Hijo no es consustancial sino solamente semejante al Padre o expresiones parecidas.

La pervivencia del arrianismo hoy en día

Los socinianos polacos y transilvanos de los siglos XVI y XVII propusieron argumentos cristológicos similares a los de Arrio y sus seguidores. En los siglos XVIII y XIX, los unitarios de Inglaterra y América no estaban dispuestos a reducir a Cristo a un mero ser humano ni a atribuirle una naturaleza divina idéntica a la del Padre.

La herejía arriana sigue dentro de la iglesia actual. La Cristología de los Testigos de Jehová es también una forma de arrianismo, ya que sostiene la unidad y la supremacía de Dios Padre. Incluso existe la conocida como “Sagrada y Apostólica Iglesia del Catolicismo Arriano” que hace no muchos años santificó a Arrio.

Fuentes y referencias:

Además de la herejía arriana también tenemos: